Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —No creo, aunque nunca te he visto tocando la cítara. En nuestro estudio hay varias colgadas en la pared. El año pasado nos visitó un erudito, Ji Haogu creo que se llamaba. Mi padre le pidió que tocase, pero cuando las descolgó dijo que ninguna servía y le propuso: «Señor, si así lo desea, un día de éstos traeré mi propia cítara e interpretaré algo para usted». Pero nunca volvió, probablemente porque mi padre no es ningún experto que pudiese apreciar su arte. Pero dime, ¿por qué has mantenido oculta esta habilidad tuya?