Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Nos quedan todavÃa encurtidos del sur, ¿no? Hacedle llegar un poco. En cuanto al dinero, decidle al señor Qin que venga dentro de un par de dÃas a llevárselo.
En aquel momento entró Xiaohong e informó:
—Acaba de llegar un mensaje del señor Lian en el que informa que tiene asuntos que atender fuera de la ciudad y que no regresará esta noche.
—Muy bien —dijo Xifeng.
Entonces oyeron los aullidos de una joven doncella en la parte de atrás, y luego los jadeos conforme se acercaba corriendo al patio. Cuando Pinger salió a indagar encontró allà a varias doncellas charlando.
—¿A qué viene tanta excitación? —preguntó Xifeng con un grito.
Al volver, Pinger le dijo:
—Sólo es una muchacha miedosa hablando de fantasmas.
Xifeng hizo entrar a la doncella y le preguntó:
—¿Qué asunto es ese de los fantasmas?
—Hace un momento fui a la parte de atrás para que pusieran más carbón en la hornilla de la cocina y escuché unos ruidos procedentes de esos tres cuartos vacÃos. Primero pensé que era un gato persiguiendo ratas, pero entonces oà unos suspiros. ParecÃa el quejido de un hombre. Me asusté y corrà de regreso.