Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Si no quiere cenar —dijo Xiren—, tome al menos un tazón de sopa de arroz caliente. Si no come se le producirán humores calientes, y entonces todo serán problemas.
—No tengo hambre. —Él sacudió la cabeza—. Si como a la fuerza me sentiré peor.
—Entonces será mejor que se acueste temprano.
Ella y Sheyue prepararon la cama, y Baoyu se tendió. Pero se puso a dar vueltas en el lecho sin poder conciliar el sueño, y sólo con el alba lo logró. Durmió el tiempo que dura una comida, y despertó de nuevo.
Para entonces Xiren y Sheyue ya se habÃan levantado.
—Lo he oÃdo dar vueltas toda la noche hasta la quinta vigilia —dijo Xiren—, pero no quise molestarlo. Después me quedé dormida. ¿Consiguió usted descansar algo?
—Un poco, pero inmediatamente después desperté de nuevo.
—¿Y se siente bien ahora?
—Bastante bien, aunque un poco nervioso.
—¿Irá hoy a la escuela?