Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Nuestra señora ha oÃdo decir que la Anciana Dama estaba disfrutando de las flores en este lugar —dijo con una sonrisa—. Como no ha podido venir personalmente, me ha enviado para que atienda a Sus SeñorÃas. Aquà traigo dos piezas de seda roja como regalo de felicitación, para que el señor Bao adorne las flores.
Xiren tomó la seda y se la mostró a la Anciana Dama, que comentó entre risas:
—Todo lo que hace Xifeng tiene gran estilo, además de ser original y muy divertido.
Xiren le dijo a Pinger:
—Por favor, cuando vuelvas dale las gracias a la señora Lian de parte del señor Bao. Si nos llega la buena fortuna, la compartiremos todos.
—¡Ja, ja, ja! —se rió de nuevo la Anciana Dama—. Lo habÃa olvidado. A pesar de su indisposición, Xifeng sigue siendo considerada. Éste ha sido el regalo más oportuno en las actuales circunstancias.
Dicho lo cual, emprendió otra vez la marcha y los demás la siguieron, mientras Pinger le confiaba discretamente a Xiren:
—Dice nuestra señora que este florecimiento a destiempo es muy raro, y quiere que cortes tiras de esa seda roja y las cuelgues sobre las ramas. Eso atraerá la buena suerte. Y que nadie divulgue tontos comentarios sobre prodigios sobrenaturales.
Xiren asintió con la cabeza y la despidió.