Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Levántate —ordenó la dama—. Que hagan otra búsqueda cuidadosa. Será peor si perdéis el control de la situación.
Los sollozos impedÃan hablar a Xiren. Por temor a que la muchacha dijera la verdad, Baoyu intervino:
—Señora, esto no tiene nada que ver con Xiren. Lo perdà el otro dÃa cuando fui a ver la ópera en la mansión del duque.
—¿Y por qué no lo buscaste entonces?
—Tuve miedo de decirlo y no les conté nada. Pero pedà a Beiming y los otros que buscaran en el exterior.
—¡Pamplinas! —exclamó su madre—. ¿Acaso Xiren y las otras muchachas no te ayudan a desvestirte? ¡Cada vez que vuelves tienen que investigar si falta una bolsita o un pañuelo! ¿Acaso no te habrÃan preguntado por el jade?
Aquello dejó en silencio a Baoyu, pero complació a la concubina Zhao, que intentó sacar partido.
—Si lo ha perdido en el exterior, ¿por qué acusan a Huan…? —empezó diciendo.
Antes de que pudiera concluir, la dama Wang atajó:
—¡Hablamos del jade, y tú sales con esas insignificancias!