Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Como la tía Xue había solicitado la ayuda de Jia Zheng, y éste había apelado al magistrado, y puesto que la corte había de castigar a aquellos funcionarios responsables de emitir informes falsos, estaba claro que él mismo podía verse implicado. Muy alterado, abrió otro número de la Gaceta, pero no era el que correspondía a la continuación del informe; revisó de revistas, pero no pudo encontrar lo que buscaba. El corazón le dio un vuelco. Estaba meditando sobre aquellos temas con creciente aprensión cuando en eso entró Li Shier.
—Su Señoría ha de acudir, por favor, a la oficina del gobierno —dijo—. El tambor ya ha sonado dos veces en el palacio del gobernador.
Pero Jia Zheng estaba absorto en sus cavilaciones, y Li hubo de repetir el mensaje.
—¿Qué debo hacer? —masculló Jia Zheng.
—¿Le preocupa algo, señor?
Jia Zheng le contó lo que había leído en la Gaceta.