Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Entonces la tía Xue, sin dejar de llorar, dijo:
—¡He estado todos estos días tan preocupada por tu hermano, que cada vez que venías a verme era para consolarme, o para que yo te informase de cómo andaban las cosas en el tribunal! No he tenido tiempo de contarte algo: hija mía, hemos perdido el título de Proveedores de la Corte en la Capital y me he visto obligada a vender dos casas de empeños. Hace ya tiempo que se gastó todo lo que nos dieron por ellas. Nos queda una casa de empeños, pero el administrador ha echado a volar con varios miles de taeles y hemos tenido que enfangamos en otro proceso. Tu primo Ke pide dinero todos los días y hemos gastado decenas de miles de taeles de nuestros fondos familiares de la capital. Hemos tenido que tirar de nuestros ingresos del sur, y vendido varias de nuestras casas allí. Por si fuera poco, oí el otro día un rumor según el cual la casa de empeños de nuestro clan en Jinling ha sido embargada por quiebra. Si eso es cierto, ¿de qué vivirá tu pobre madre? —Y arreció su llanto.