Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Xiren estaba de pie detrás de Baoyu, y esperaba que éste en cualquier momento rompiera a llorar y sufriera una nueva recaída. Pero sorprendentemente, y para mayor dolor, sólo se limitó a suspirar:
—¡Sublime!
Baochai no dijo nada, pues había captado del todo el significado de su exclamación, y el corazón le dolió profundamente al pensar que su esposo seguía siendo víctima de sus alucinaciones, y tuvo que esconderse para llorar.
Antes de que la dama Wang sondeara a más doncellas, Zijuan dio un paso adelante y se arrodilló frente a ella.
—Usted acaba de preguntar quién quiere quedarse con la señorita Xichun —dijo—. ¿A quién tiene en mente, señora?
—¿Cómo voy a elegir a una persona en contra de su voluntad? —fue la respuesta de la dama Wang—. Si alguien lo desea, puede ofrecerse voluntaria.