Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Desde allí fueron juntos a los aposentos de la dama Wang, donde se encontraron con Baochai. Hacía un momento que habían llegado las doce jóvenes actrices que Jia Qiang había traído de Suzhou, los instructores que había contratado y el vestuario de las óperas que iban a ser representadas. Todo producía la impresión de una excitación generalizada.
La tía Xue se había mudado a unos aposentos tranquilos y retirados en la parte nordeste de la finca, y el patio de los Perales Fragantes había sido acondicionado para los ensayos. El cuidado de las pequeñas actrices se había encargado a algunas sirvientas de la familia que en otro tiempo habían sido adiestradas para cantar ópera, y que ahora eran venerables matronas; Jia Qiang fue encargado de sus gastos diarios y de proveerlas de cualquier cosa que pudiesen necesitar.
En ese preciso momento llegó la esposa de Lin Zhixiao.