Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —¡Pero no puedes seguir asÃ!
—¿Y qué más da? Cuanto antes muera, mejor.
—Pero ¿cómo puedes decir esas cosas?
—¡Y tú, ¿cómo puedes saber lo mal que me siento?!
Jiahui asintió con un gesto de comprensión y dijo pensativamente:
—No me extraña. Aquà las cosas son difÃciles. Ayer mismo, sin ir más lejos, la Anciana Dama dijo que todas habÃamos trabajado muy bien durante la enfermedad del señor Baoyu, y que, como ya habÃa sanado, cada una de nosotras serÃa recompensada según su grado. No me quejo de que las jóvenes como yo hayamos quedado excluidas del reparto, pero ¿por qué tú? No es justo. Yo no le hubiera envidiado a Xiren ni diez veces más de lo que ha recibido, pues se lo merece. Hablando sinceramente, ¿cuál de nosotras se le puede comparar? Nunca deja de ser cuidadosa y consciente, e incluso si no lo fuera destacarÃa igual. Lo que me irrita es que gente como Qingwen y Yixian sean consideradas de rango superior sólo porque sus padres son antiguos criados de la casa. ¿No te parece indignante?