Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Había entrado una doncella a ofrecerle té y, sin dejar de hablar con Baoyu, Yun la miró de reojo. Era delgada, de rostro ovalado, vestía una chaqueta de color rojo brillante, un chaleco de satén negro y una falda plisada dé damasco blanco. Por el tiempo que ya había pasado en la mansión Rong durante la enfermedad de Baoyu, Jia Yun recordaba a casi todas las personas importantes del lugar, y así supo que se encontraba nada menos que ante Xiren, que disfrutaba de una situación privilegiada en el patio Rojo y Alegre. Como Baoyu estaba presente mientras servía el té, Jia Yun, para complacerlo, se incorporó con una sonrisa.
—¿Cómo voy a permitir que te molestes sirviéndome el té, hermana? —protestó dirigiéndose a Xiren—. No me trates como a un huésped en los aposentos de mi tío. Yo mismo lo haré.
—Siéntate, siéntate —dijo Baoyu—. ¿Por qué eres tan ceremonioso con las doncellas?
—No debo prescindir dé mis modales ante las hermanas de tus aposentos, tío.