El libro perdido de Enki
El libro perdido de Enki Enki y Enlil, conscientes de que no podían seguir gobernando abiertamente a los humanos, establecieron un sistema de reyes mortales que actuarían como intermediarios entre los dioses y los hombres. Así nacieron las primeras dinastías, con monarcas que recibían la legitimidad de los dioses y que mantenían contacto con ellos a través de los templos y sacerdotes. Enki transmitió a ciertos elegidos conocimientos de arquitectura, astronomía, matemáticas y escritura, asegurándose de que la civilización avanzara.
Las ciudades sumerias fueron restauradas y otras nuevas fueron fundadas: Kish, Ur, Lagash y, sobre todo, Babilonia, donde Marduk consolidó su supremacía. Cada ciudad tenía su dios protector, lo que reflejaba la división entre los Anunnaki. La humanidad prosperó bajo su guía, aprendiendo a cultivar la tierra, construir templos y desarrollar estructuras de poder basadas en la jerarquía divina.
Sin embargo, no todo era armonía. Las rivalidades entre los dioses continuaban y se reflejaban en las luchas entre los reinos humanos. Marduk, decidido a reinar sobre la Tierra, promovió su culto y se proclamó el dios supremo, lo que provocó enfrentamientos con los seguidores de Enlil. Nuevas guerras sacudieron a las ciudades, y el control de los Anunnaki sobre la humanidad empezó a debilitarse.