La Charca
La Charca —No, Pater —decÃa—; su natural devoción por el dogma religioso le hace considerar como causa lo que es sencillamente efecto. El descreimiento, la indiferencia que observa usted en estas gentes, no obedece a otra causa que a la ineptitud para pensar. Concedo que en el corazón de otros pueblos obre como causa la propaganda impÃa que aleja a las multitudes del culto, relajando los vÃnculos de la fe. Pero aquÃ, no. Es imposible que haya creencias donde no hay creyentes…
—¿Y por qué no los hay?… Porque no se les ha formado el alma…