La Charca
La Charca —Todas esas ideas son bonitamente inmorales. Lo primero es lo primero. La fe, ¡qué gran remedio! ¡Qué medicina tan…!
—Mire usted, Pater —interrumpió Juan, destapando una fuente y descubriendo un gran pedazo de carne—, mire usted: he aquà una de las medicinas que necesita ese pobre enfermo…
Y entregándose al almuerzo, comieron y rieron con la jovialidad de dos amigos de colegio.