El dinero

El dinero

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Bien —le interrumpió bruscamente Saccard—, ¿está usted con nosotros? Daigremont me ha hecho venir para decirle que él está en el negocio.

Sédille alzó al cielo sus brazos temblorosos, y con voz alterada por una mezcla de temor y deseo, exclamó:

—¡Claro que sí! ¡Estoy con ustedes! ¡Bien sabe usted que no puedo hacer otra cosa! Si me negase y el negocio marchara, enfermaría de arrepentimiento… Diga a Daigremont que cuente conmigo.

Al salir a la calle, Saccard consultó el reloj y vio que apenas eran las cuatro. Visto el tiempo de que disponía y sintiendo ganas de caminar, despidió el coche. Pero no tardó en arrepentirse, pues aún no había llegado al bulevar, cuando un nuevo chaparrón de agua y granizo le obligó de nuevo a refugiarse bajo un portal. ¡Qué asco de tiempo, cuando había que andar por París! Tras de contemplar un cuarto de hora la caída del chubasco, acabó por impacientarse, llamando a un coche vacío que acertó a pasar. Se trataba de una victoria y por mucho que trató de taparse las piernas con el impermeable, llegó a la calle La Rochefoucauld empapado y con media hora de anticipación.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker