El dinero

El dinero

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A continuación, cuando ya los tres hombres se hubieron sentado para decidir los puntos principales, Daigremont se levantó y fue a cerrar la ventana, pues la voz de su mujer, poco a poco más fuerte, irradiaba un sollozo de infinita desesperanza, que les impedía entenderse. E incluso con la ventana cerrada, aquella lamentación ahogada, les estuvo acompañando mientras decidían la creación de una casa de crédito, el Banco universal, con un capital de veinticinco millones, repartido en cincuenta mil acciones de quinientos francos. Se convino asimismo que Daigremont, Huret, Sédille, el marqués de Bohain y algunos de sus amigos pasarían a formar parte de un sindicato que, de antemano, tomaba y se repartía las cuatro quintas partes de las acciones, o sea cuarenta mil; de manera que el éxito de la emisión estaba asegurado; permitiendo ello que, más adelante, conservando los títulos, haciéndolos escasear en el mercado, pudieran hacerlos subir a su gusto. Sólo que todo estuvo a punto de echarse a perder cuando Daigremont exigió una prima de cuatrocientos mil francos, a repartir entre las cuarenta mil acciones, o sea a razón de diez francos por acción. Saccard protestó, manifestando que no era razonable hacer mugir la vaca antes de ordeñarla. Los comienzos iban a ser difíciles, ¿por qué embrollar la situación más aún? Sin embargo, tuvo que ceder ante la actitud adoptada por Huret, quien, tranquilamente, encontraba la cosa muy natural, diciendo que así se hacía siempre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker