El dinero
El dinero Surgieron dificultades, el asunto fue demorándose, y transcurrieron de esa forma cinco meses sin que se llegara a ninguna conclusión. Se estaba en los últimos dÃas de septiembre, y Saccard se sentÃa indignado al ver que, pese a su celo, renacÃan continuos obstáculos, toda una serie de cuestiones secundarias, que era preciso resolver primero, si se querÃa fundar algo serio y sólido. Tal llegó a ser su impaciencia, que estuvo un momento a punto de mandar a paseo al sindicato, obsesionado y seducido por la repentina idea de montar el negocio contando sólo con la princesa de Orviedo. Teniendo ésta con los millones precisos para efectuar el primer lanzamiento, ¿por qué no colocarlos entonces en aquella soberbia operación, a reserva de dejar que acudiese luego la pequeña clientela, con motivo de futuros aumentos de capital, que proyectaba ya? Obraba con una buena fe absoluta, tenÃa la convicción de estar facilitándole una inversión merced a la cual decuplicarÃa su fortuna, aquella fortuna de los pobres, que ella repartirÃa en limosnas más generosas aún.