El dinero
El dinero —Vamos a ver, ¿qué está ocurriendo?, usted tiene que saberlo… Ahora mismo, el Universal acaba de subir veinte francos más, y sin embargo corrÃa un rumor, nadie ha sabido decirme en qué consistÃa, algo en fin, que no presagiaba nada bueno.
Pero Jantrou se hallaba tan perplejo como ella. Situado como estaba en la fuente misma de los dimes y diretes, fabricándolos él mismo caso necesario, se comparaba irónicamente a un relojero, que vive rodeado de centenares de relojes y que jamás sabe la hora exacta. Gracias a su agencia de publicidad, si bien era cierto que estaba en todas las confidencias, habÃa dejado en cambio de tener para sà mismo una opinión fundamentada y sólida, ya que sus informes se contrarrestaban y se destruÃan entre sÃ.
—No sé nada, nada absolutamente.
—¡Oh!, lo que no quiere usted es decÃrmelo.
—No, no sé nada, ¡palabra de honor! ¡Y yo que me proponÃa ir a saludarla para preguntarle! ¿Acaso Saccard no la favorece ya con su gentileza?