El dinero

El dinero

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Esbozó ella entonces un gesto, que no hizo más que confirmar lo que ya había adivinado: el fin de un enlace por cansancio mutuo, la mujer fastidiosa, el amante, enfriado de por sí, no dispuesto ya a soltar prenda. Lamentó por unos instantes, no haber jugado el papel de hombre bien informado, para cobrarse en fin, como él mismo decía, en aquella pequeña Ladricourt cuyo padre le recibiera a puntapiés. Pero presentía que su hora no había llegado aún; y seguía mirándola, mientras reflexionaba en voz alta.

—Sí, resulta enojoso; yo que había pensado en usted. Porque, ¿no le parece?, si tiene que ocurrir alguna catástrofe, habría que estar prevenido, para poder dar marcha atrás… ¡Oh!, no creo sin embargo que la cosa apremie; la situación todavía parece sólida. Sólo que, se observan cosas tan extrañas…

A medida que se expresaba así, sin dejar de mirarla, todo un plan germinaba en su cerebro.

—Escúcheme —añadió bruscamente—, puesto que Saccard la abandona, debería usted ponerse a bien con Gundermann.

Ella quedó sorprendida por unos momentos.

—Y, ¿por qué Gundermann?… Le conozco algo, tuve ocasión de hablarle en casa de los de Roiville y en casa de los Keller.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker