El dinero
El dinero Tuvo que excusarse, por haberle traÃdo un empleado, en aquel momento, el expediente relativo a un asunto. Cifras enormes salieron en seguida a relucir.
—¿Cincuenta y dos millones, dice usted? ¿Y el crédito era?
—De sesenta millones, señor.
—Pues bien, elévelo a setenta y cinco millones.
VolvÃa de nuevo su atención hacia la baronesa, cuando una palabra cogida al vuelo de una conversación que sostenÃa su yerno con un corredor, le hizo acercarse precipitadamente.
—¡En absoluto! Al cambio de quinientos ochenta y siete cincuenta, resultan diez sueldos menos por acción.
—¡Oh!, señor —dijo humildemente el corredor—, ¡por cuarenta y tres francos que resultarÃan de menos en la operación!
—¡Cómo!, ¿cuarenta y tres francos?, pero ¡si eso es una barbaridad! ¿Se cree usted acaso que yo robo el dinero? A cada uno lo suyo, ¡no conozco más regla que ésa!