El dinero
El dinero —SÃ, sÃ, cuando esto haya acabado de subir… Todos apremiaban alrededor del asunto, el padre de Teodoro sobre todo, por razón de su comercio. Pero ¿qué quiere usted?, no se puede obstruir la fuente, cuando el dinero fluye. ¡Oh!, por lo que se refiere a Teodoro se hace perfecto cargo, comprendiendo que si papá dispone de más renta, eso supone un mayor capital que un dÃa revertirá a nosotros. ¡Qué caramba!, es de tener en cuenta… Y aquà nos tiene usted a todos esperando. Contamos desde hace meses con los seis mil francos, y podrÃamos por consiguiente casarnos; pero preferimos aguardar… ¿Acostumbra usted a leer los artÃculos sobre las acciones?
Y, sin esperar la contestación añadió:
—Yo sÃ, los leo por la noche. Papá me trae los periódicos… Al llegar esa hora él ya los ha leÃdo, pero necesita que se los vuelva a leer… Nunca se cansarÃa uno, resulta tan hermoso todo cuanto prometen. Cuando me meto en la cama, tengo la cabeza llena, y me paso la noche soñando. También me dice papá que él ve cosas que constituyen a su juicio una buena señal. Anteayer tuvimos el mismo sueño, monedas de cien sueldos que recogÃamos en la calle con una pala. Es algo muy divertido.
Y se interrumpió de nuevo en sus reflexiones, para preguntar:
—¿Cuántas acciones tiene usted?