El dinero
El dinero Por curiosidad, Saccard se puso a echar una ojeada al libro; pero la visión de los caracteres góticos hizo que lo desechara en seguida.
—Esperaré a que sea traducido —dijo riéndose.
Con un movimiento de cabeza, el joven pareció decirle que, incluso traducido, sólo resultarÃa inteligible para los iniciados. No se trataba de un libro de propaganda. Pero ¡qué fuerza lógica la suya, qué victoriosa abundancia de pruebas, por lo que se refiere a la fatal destrucción de nuestra sociedad actual, basada en el sistema capitalista! Una vez la tabla rasa, se podÃa reconstruir.
—¿Se trata entonces del escobazo? —preguntó Saccard, siempre bromista.