El dinero
El dinero —¿Cómo lo sabe?, ¿cómo llegó eso a sus manos?
Después, con manos temblorosas, se apresuró a sacar de nuevo su cartera, sin más idea que la de pagar y entrar así en posesión de aquel enojoso expediente.
—Aquí no hay gastos, ¿verdad?… Son seiscientos francos… ¡Oh!, habría mucho que hablar, pero prefiero pagarle sin más discusión.
Y le tendió seis billetes de banco.
—¡Un momento! —exclamó Busch, rechazando el dinero—. Todavía no terminé… La señora a quien está viendo aquí es la prima de Rosalía, esos pagarés son suyos, y es en su nombre que trato de conseguir el reembolso… Esa pobre Rosalía, quedó inválida a consecuencia de su violación. Sufrió muchas desdichas y murió en una miseria espantosa, en casa de la señora aquí presente, que la había recogido… Si la señora quisiera, podría contarle un sinfín de cosas…
—¡Cosas terribles! —subrayó con su vocecita la Méchain, rompiendo de su prolongado silencio.
Aturdido, Saccard se volvió hacia ella, después de haberla olvidado por completo, apilada como estaba, cual pellejo de vino medio deshinchado. Siempre le había producido inquietud aquella mujer, con su asqueroso comercio de ave carnívora, a base de valores fuera de la circulación; y mira por dónde la encontraba allí de nuevo mezclada en aquella desagradable historia.