El dinero
El dinero —Qué duda cabe, la desdichada, resulta tristÃsimo —murmuró él—. Pero, si ha muerto, no veo realmente razón… En fin, aquà tiene los seiscientos francos.
Por segunda vez, Busch rehusó aceptar la suma.
—Perdón, el caso es que todavÃa no lo sabe todo; aquella jovencita tuvo un hijo… SÃ, un hijo que ya cumplió catorce años, un niño que se parece a usted hasta tal punto, que le es imposible negarlo.
Como alelado, Saccard repitió entonces varias veces:
—Un hijo, un hijo…
Luego, volviendo a colocar con gesto brusco los seis billetes de banco en su cartera; revestido repentinamente de todo su aplomo y muy valientemente, exclamó:
—¡Ah!, ¿conque ésas tenemos?, ¿acaso está usted burlándose de m� Si existe un hijo, no le suelto ni un céntimo… Corresponde al pequeño la herencia de su madre, y es el pequeño el que tendrá todo lo que quiera, por encima de cualquier clase de marchandeos… Un hijo, pero si eso es lo más lógico y natural; ningún mal se comete teniendo un niño. Al contrario, me produce un enorme placer; me rejuvenece, ¡palabra de honor!… ¿Dónde está, que voy en seguida a verle? ¿Por qué no me lo trajeron en seguida?