El dinero
El dinero Después de la liquidación del 15 de diciembre, los cambios subieron a dos mil ochocientos, a dos mil novecientos. Y fue el 21 cuando el cambio de tres mil veinte francos fue proclamado en la Bolsa, en medio de una agitación propia de multitudes enloquecidas. Ya no era dable apreciar allí nada que se relacionase con la verdad ni con la lógica; la idea del valor había sido tergiversada hasta el extremo de perder todo sentido real. Corría el rumor de que Gundermann, yendo en contra de su habitual prudencia, se hallaba comprometido en espantosos riesgos; después de haber fomentado la baja durante meses y meses, sus pérdidas fueron en aumento cada quincena, a medida que el alza iba progresando, pegando enormes saltos; y se empezaba a decir que bien podía estar a punto de derrumbarse. Todos los cerebros hallábanse trastornados y en completo desorden; se esperaban prodigios.