El dinero
El dinero Y en su memoria se despertaba de un modo confuso la historia del pasado de Saccard, que un agente de negocios llamado Larsonneau, hoy millonario, le habÃa explicado. Saccard cayendo en ParÃs al dÃa siguiente del golpe de Estado, para explotar la naciente influencia de su hermano Rougon; primero, su miseria en los oscuros callejones del viejo barrio latino y, después, su rápida fortuna merced a un matrimonio de conveniencia, cuando tuvo la inesperada suerte de enterrar a su primera mujer. Fue con ocasión de sus momentos difÃciles, cuando cambió el apellido Rougon por el de Saccard, modificando simplemente el de aquella primera esposa que se llamaba Sicardot.
—SÃ, sÃ, lo recuerdo perfectamente —murmuró Busch—. Tuvo el desenfado de firmar los pagarés con el nombre de su esposa. Sin duda, la pareja dio ese nombre cuando se instaló en la calle Harpe. Luego, el ladino tomó toda clase de precauciones, cambiando de domicilio a la menor alarma… ¡Ah, no buscaba más que el dinero, pero también gozaba disfrutando de las niñas en las escaleras! Era una sandez, que acabarÃa por jugarle una mala pasada.
—Calle, calle… ya lo tenemos. No puede negarse que existe la Providencia. En fin, recibiré una compensación por cuanto hice por el pobre Victor, a quien tanto quiero, ¡sÃ!, por incorregible que sea.