El dinero
El dinero Segismundo, por su parte, ni siquiera sabía lo que hiciera su hermano en la habitación vecina. Ignoraba todo aquel espantoso negocio sobre valores sin cotización y compra de créditos, y vivía en las nubes, en su soberano ensueño de justicia. La idea de la caridad le ofendía, sacándole de sí; para él, la caridad era la limosna, la desigualdad consagrada por la bondad. Y él no admitía más que la justicia, la reconquista de los derechos de cada hombre, planteados en los inmutables principios de la nueva organización social. En consecuencia, siguiendo las teorías de Karl Marx, con quien mantenía continuada correspondencia, empleaba su tiempo en estudiar aquella organización, modificando y mejorando sin cesar, sobre el papel, la sociedad del mañana, cubriendo de cifras inmensas páginas, basando en la ciencia la complicada estructura del bienestar universal.