El dinero

El dinero

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero, no hacía siquiera dos horas que la condesa de Beauvilliers se había instalado, el sábado, cuando una visita inesperada, extraordinaria, la había sumido en una nueva angustia. Alicia, afortunadamente, había salido para un recado. El visitante era Busch, con su cara chata y sucia, su grasienta levita y su blanca corbata enrollada como una cuerda que, advertido sin duda por su olfato de que el momento era favorable, se decidió por fin a llevar a cabo su antiguo negocio referente al reconocimiento de deuda de diez mil francos, firmado por el conde a Léonide de Cron. Sólo con echar un vistazo a la estancia, se hizo cargo de la situación de la viuda: ¿habría, quizás, esperado mucho? Y, como hombre capaz, llegado el momento, de comportarse con cortesía y paciencia, se puso a explicar el caso a la azorada condesa. Era aquélla desde luego, ¿no es cierto?, letra de su marido; la misma que dejaba bien sentada la historia: una pasión del conde por la joven en cuestión, una forma de llegar a poseerla primero, para después desembarazarse de ella. No la había ocultado incluso que, legalmente, dado que pronto haría quince años, podía eludir el pagar. Sólo que él no era sino el mero representante de su cliente, resuelta desde luego a acudir a los tribunales, para armar el más espantoso de los escándalos, si no se transigía el asunto. La condesa, completamente pálida, con el corazón dolorido por aquel horrible pasado que ahora resucitaba, no dejó de mostrarse asombrada ante el hecho de que hubieran dejado transcurrir tanto tiempo sin dirigirse a ella; pero, teniéndolo él previsto había inventado una historia, sobre la base de aquel documento, extraviado durante años, había sido encontrado en el fondo de una maleta; y, cuando ella se negó terminantemente a entrar en los detalles del asunto, él resolvió marcharse, siempre tan educado, despidiéndose con finos ademanes y diciéndola que volvería con su cliente, no al día siguiente, porque ésta no podía el domingo pasar mucho rato fuera de la casa donde trabajaba; pero sí, en cambio, el lunes o el martes.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker