El dinero
El dinero Después de su último y desastroso negocio de los terrenos, cuando Saccard hubo de abandonar su palacio del parque Monceau, que cedió a los acreedores para evitar una catástrofe mayor, su primer pensamiento fue ir a refugiarse en casa de su hijo Máximo. Éste, desde la muerte de su mujer, que descansaba en un pequeño cementerio de LombardÃa, ocupaba solo un hotel de la avenida de la Emperatriz, donde habÃa organizado su vida con sabio y feroz egoÃsmo. ConsumÃa la fortuna de la difunta, sin cometer un exceso, como joven de poca salud, madurado precozmente por el vicio. Con voz terminante, se negó a albergar a su padre en casa, para que ambos pudiesen seguir viviendo en buena armonÃa, según explicó con maliciosa sonrisa.
