El dinero
El dinero En los cinco años que llevaba de viudedad, fuera debido a una orden llegada del más allá, o, más bien, por una rebelión de su honestidad, al tener conocimiento de la procedencia de tal fortuna, lo cierto era que la joven vivía en una ardiente fiebre de renunciamiento y reparación. En aquella mujer que no había sido amante ni pudo ser madre, todas las ternuras contenidas, y especialmente el abortado amor del hijo, se expansionaron en una auténtica pasión por los pobres, los débiles, los desheredados, los enfermos y todos aquellos a quienes creía despojar de los millones robados, que se había jurado restituir íntegramente a través de una lluvia de limosnas.