El dinero
El dinero Justamente, Saccard trabó conocimiento con la princesa de Orviedo con ocasión de la Obra del Trabajo. Era uno de los propietarios del terreno que ella compró para dicha fundación, consistente en un viejo jardín plantado con hermosos árboles, junto al parque de Neuilly, que se hallaba al borde del bulevar Bineau. La sedujo por la rapidez con que trataba los negocios, y la joven quiso volver a verle, a consecuencia de ciertas dificultades que tuvo con sus contratistas. Él, a su vez, se interesó vivamente por las obras, encantado con la grandiosidad del plan que imponía a los arquitectos: dos enormes alas, una para los muchachos y otra para las muchachas, unidas entre sí por un cuerpo central que contenía la capilla, la comunidad, la administración y todos los servicios. Cada ala contaba con un amplio patio, así como con los talleres y dependencias correspondientes.