El dinero
El dinero Durante toda una semana, Saccard experimentó una profunda aflicción, ante la pérdida de tan deseadas ilusiones; no porque se sintiera caer de nuevo en las bajezas de la especulación, sino porque, asà como un romance sentimental hace asomar las lágrimas en los ojos de los alcohólicos más abyectos, aquel colosal idilio del bien realizado a fuerza de millones, habÃa enternecido su viejo espÃritu de corsario. Era por el dinero, que siempre habÃa deseado, y al mismo tiempo, por la satisfacción de sus apetitos con la magnificencia de una vida principesca, tan elevada como nunca la habÃa llevado. Se sentÃa enfurecido, cada vez que una de sus caÃdas le arrebataba parte de sus esperanzas. Asà fue como se sintió invadido por inmensos deseos de lucha, cuando su proyecto se derrumbó ante la negativa tranquila y terminante de la princesa. QuerÃa combatir, ser el más fuerte en la dura batalla de la especulación, devorar a los demás para no ser devorado por ellos, lo que constituÃa, junto a su sed de esplendor y de satisfacciones, la única causa de su pasión por los negocios. Si no llegaba a atesorar grandes sumas, sentÃa el goce que la lucha de las grandes cifras, las fortunas lanzadas como cuerpos de ejército, con el choque de los millones adversos, con las derrotas y las victorias que le sumÃan en una especie de embriaguez. Y, al momento, reaparecÃa su odio por Gundermann y su desenfrenado deseo de venganza; cada vez que estaba derrotado y abatido, le acosaba el quimérico deseo de hundir a Gundermann. Si se daba cuenta de la puerilidad de semejante tentativa, no podÃa menos que acometerla, situándose frente a él para forzarle a la partición, como aquellos monarcas vecinos de igual poderÃo, que, entre sÃ, se daban el nombre de primos. Fue entonces cuando de nuevo se sintió atraÃdo por la Bolsa, con la cabeza llena de proyectos que lanzar y una fiebre tal, que no supo qué decidir, hasta el dÃa en que una idea suprema, desmesurada, se alzó entre las demás, apoderándose poco a poco de él hasta poseerle enteramente.