El sueño
El sueño La niña se había quedado mirando con un gesto mecánico hacia arriba, a la casa, una casa estrecha de un solo piso, muy antigua, edificada hacia finales del siglo XV[13]. Estaba empotrada en el mismo costado de la catedral, entre dos contrafuertes[14], como una verruga que hubiese crecido entre los dos dedos del pie de un coloso. Apuntalada de ese modo, se había conservado admirablemente con su zócalo de piedra, su piso con lienzos de madera, adornados de ladrillos vistos, su desván cuya armadura sobresalía un metro del piñón[15], su torrecilla de escalera salediza en el ángulo de la izquierda, donde una estrecha ventana conservaba todavía los plomos antiguos. No obstante, el paso del tiempo había hecho necesarias algunas reparaciones. La cubierta de tejas debía remontar a Luis XIV[16]. Se reconocían fácilmente las obras realizadas en esa época: un tragaluz abierto en la acrotera[17] de la torrecilla, bastidores hechos con trocitos de madera que sustituían por doquier los de las primitivas vidrieras, los tres vanos unidos del primer piso, reducidos a dos, una vez tapiado el del centro con ladrillos, lo que daba a la fachada la misma simetría de las otras construcciones de la calle, que eran más recientes. En la planta baja, las modificaciones eran igualmente visibles: una puerta de roble con molduras en lugar de la antigua puerta con herraje, bajo la escalera, y el gran arco central, cuya parte inferior, lados y punta se habían tapiado de forma que tan sólo quedaba una abertura rectangular, una especie de amplia ventana, en vez del vano ojival que en otro tiempo daba a la calle.