El sueño
El sueño —Sí, me acuerdo, cuando vino en la noche… Estaba tan lejos, las primeras noches, que el leve ruido de sus pasos me sumía en la incertidumbre. Después, le reconocí y, más adelante, vi su sombra, y una noche, por fin, apareció, una hermosa noche como ésta, bajo la luz blanca. Salía lentamente de las cosas, tal como yo le esperaba desde hacía años… Recuerdo la risa que yo contenía, que estalló a mi pesar, cuando recuperó aquella prenda que se había llevado el Chevrotte. Recuerdo mi rabia cuando me arrebataba a mis pobres dándoles tanto dinero que yo parecía una avara. Recuerdo mi temor, la noche en que me obligó a correr tan deprisa, descalza, en la hierba… Sí, me acuerdo, me acuerdo…
Su voz cristalina se había alterado un poco en el escalofrío de aquel último recuerdo que evocaba, como si el «La amo» hubiera pasado de nuevo sobre su rostro. Y él la escuchaba embelesado.