El sueño
El sueño Era una cartilla escolar, expedida por la Administración de niños asistidos[22] del departamento del Sena. En la primera página, bajo un medallón de san Vicente de Paúl[23], figuraban impresas las fórmulas: apellido del alumno, y un simple trazo de tinta llenaba el espacio en blanco; luego, los nombres, los de Angélique, Marie; las fechas de nacimiento, el 22 de enero de 1851, y de admisión, el 23 del mismo mes, con el número de matrícula 1.634. Así pues, padre y madre desconocidos, ningún documento, ni siquiera una partida de nacimiento, nada más que aquella cartilla, con su frialdad administrativa y su forro de tela de color rosa pálido. Nadie en la vida, tan sólo un registro, el abandono numerado y catalogado.
—¡Oh! ¡Una niña abandonada! —exclamó Hubertine.
Angélique habló entonces en un ataque de loco arrebato.
—Soy mejor que todos los demás, ¡sí!, soy mejor, mejor, mejor… Nunca he robado nada a los demás, mientras que a mí me lo roban todo… Devuélvanme lo que me han robado.