El sueño
El sueño Reía porque le conocía al fin, le agradecía que fuera joven, hermoso, rico, todavía más de lo que ella esperaba. Era una alegría sonora, el grito de admiración y de gratitud ante aquel regalo de amor que le hacía su sueño.
—Usted es el rey, usted es mi dueño y aquí estoy, suya; sólo lamento ser tan poca cosa… Pero tengo el orgullo de pertenecerle, basta con que usted me ame para que yo sea reina a mi vez… Aunque yo sabía y le esperaba, mi corazón ha crecido desde que usted ocupa en él un lugar tan importante… ¡Ay! ¡Mi señor, cuánto se lo agradezco y cuánto le amo!
Entonces, él la tomó suavemente por la cintura y la condujo diciendo:
—Venga a mi casa.