El sueño

El sueño

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Fuera de sí, Angélique se puso en pie gritando:

—¡Félicien ha muerto!

—No, no.

—¡Si no viene, es porque está muerto!

Hubertine tuvo que explicar que al día siguiente de la procesión había ido a ver a Félicien para exigirle también a él la promesa de no volver a aparecer mientras no contara con la autorización de monseñor. Era una despedida definitiva, porque ella sabía que la boda era imposible. Lo había dejado trastornado, al hablarle de su mala acción, de aquella pobre muchacha confiada, ignorante, a la que comprometía, cuando no iba a poder casarse con ella; y él había exclamado que también moriría de pena por no volver a verla antes que ser desleal. Aquella misma noche se confesó a su padre.

—Vamos —prosiguió Hubertine—, tienes tanto valor que te hablo sin miramientos… ¡Ay! Si supieras, querida, cómo te compadezco y cómo te admiro, desde que te veo tan valiente, tan fuerte, callando y mostrándote alegre cuando tu corazón se desgarra… Pero aún necesitas más valor, mucho, mucho… Esta tarde me he encontrado al abad Cornille. Todo ha terminado: monseñor no quiere.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker