El sueño

El sueño

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y con un movimiento brusco, cuando los Hubert lo cerraban para devolvérselo, se lo arrancó de las manos. Luego, sentada, se quedó ensimismada sobre la mesa, sujetándolo entre sus brazos y sollozando, apoyada la mejilla contra el forro de tela rosa. Una terrible humildad abatía su orgullo, todo su ser parecía fundirse en la amargura de aquellas pocas páginas de esquinas desgastadas, de aquel pobre objeto que era su tesoro, el único lazo que la unía a la vida del mundo. No conseguía vaciar su corazón de tan gran desesperanza, sus lágrimas fluían, fluían interminablemente. Bajo aquella presión, había recobrado su bonita figura de chiquilla rubia, de óvalo algo alargado, muy puro, sus ojos de color violeta que la ternura hacía palidecer y la delicada esbeltez de su cuello que la asemejaba a la pequeña virgen de una vidriera. De repente, cogió la mano de Hubertine, pegó a ella sus labios ávidos de caricias y la besó apasionadamente.

A los Hubert esto los conmovió en el alma y tartamudearon, a punto de echarse a llorar también ellos:

—¡Querida, querida niña!

Entonces, ¿no era mala del todo? Quizá podrían corregir en ella aquella violencia que los había asustado.

—¡Por favor, no me lleven con los otros —balbuceó—, no me lleven con los otros!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker