El sueño
El sueño En diez días, fue cosa hecha. Angélique dormía arriba, junto al granero, en la habitación del desván que daba el jardín, y ya había recibido sus primeras lecciones de bordadora. El domingo por la mañana, antes de llevarla a misa, Hubertine abrió ante ella el viejo cofre del taller donde guardaba el oro fino. Llevaba la cartilla, que metió en el fondo de un cajón diciendo:
—Mira donde la pongo, para que puedas cogerla si te apetece y te acuerdas.