El sueño
El sueño Él había extendido las manos; le habló:
—Alma querida, la amo… Me han dicho que estaba enferma y he acudido… Aquí estoy; la amo.
Ella temblaba, se pasaba los dedos por los párpados con gesto mecánico.
—No dude más… Estoy a sus pies y la amo, la sigo amando…
Entonces, lanzó un grito:
—¡Ah! Es usted… Ya no le esperaba, y es usted…
Tanteando con sus manos, había cogido las de él y se aseguraba de que no era una visión errante del sueño.
—Me ama todavía, y yo le amo, ¡ah!, ¡más de lo que creía poder amar!