El sueño
El sueño Angélique, extasiada, miraba ante ella la blancura de la habitación. Pero, poco a poco, conforme despertaba, se fue poniendo seria. Reflexionaba al fin, en medio de aquella gran felicidad que la habÃa aturdido. Y los hechos la sorprendÃan.
—Si me ama, ¿por qué no ha venido?
—Sus padres me dijeron que usted ya no sentÃa amor por mÃ. Yo también he estado a punto de morir… Y cuando supe que estaba enferma, me decidÃ, corriendo el riesgo de que me expulsaran de esta casa cuya puerta se me cerraba.
—Mi madre también me decÃa que usted ya no me amaba y la creÃ… Le habÃa visto con esa señorita, pensaba que usted obedecÃa a monseñor.
—No, esperaba. Pero he sido cobarde, he temblado ante él.
Se hizo el silencio. Angélique se habÃa incorporado. Su rostro se endurecÃa, la frente cortada por una arruga de cólera.
—Entonces, nos han engañado a los dos, nos han mentido para separarnos… Nos amábamos y nos han torturado; han estado a punto de matarnos a los dos… ¡Pues bien! Eso es abominable y eso nos libera de nuestras promesas. Somos libres.