La taberna
La taberna LOS Boche, al terminar el mes de abril, se habían ido de la calle Poissonniers y tenían a su cargo precisamente la portería de la casa de la calle de la Goutte-d’Or. ¡Qué coincidencia! Uno de los temores de Gervaise, que había vivido tan tranquila sin portera en su agujero de la calle Neuve, era caer en manos de alguna mala bestia con la que se viera obligada a discutir por haber vertido un poco de agua o haber cerrado, por la noche, la puerta demasiado fuerte. ¡Los porteros son gente de mala ralea! Pero con los Boche se sentiría a gusto. Se conocían y siempre se llevarían bien. En fin, estarían como en familia.