La taberna
La taberna —Lo que sobra son puestos de trabajo —solía decir—. Sólo que no merece la pena meterse en un sitio donde uno no va a aguantar ni un día… Por ejemplo, fui un lunes al taller de Champion, en Montrouge. Por la tarde, Champion empezó a fastidiarme con la política; no tiene las mismas ideas que yo… Pues bien, el martes por la mañana me largué, porque ya no estamos en la época de los esclavos y no quiero venderme por siete francos diarios.