La taberna

La taberna

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Vaya! —murmuró—, ¡qué carita pone Badingue esta mañana!… ¡Cuidado! aprieta demasiado las nalgas, se habrá metido un ojo artificial en alguna parte para pillar a su gente.

Cuando Gervaise subió a casa, encontró a Coupeau sentado en el borde de la cama, sumido en el alelamiento de una de sus crisis. Dirigía al suelo su mirada inexpresiva. Ella se sentó en una silla, molida de cansancio, y apoyó las manos en su sucia falda. Se quedó un cuarto de hora frente a él, sin decir palabra.

—Tengo noticias —murmuró al fin—. Han visto a tu hija… Tu hija va muy elegante y ya no te necesita. ¡Ella sí que es feliz!… ¡Ay, Dios, lo que daría por estar en su lugar!

Coupeau seguía mirando al suelo. Luego, levantó su devastada cara, se rió como un idiota y balbució:

—Yo no te retengo, querida… Todavía estás de buen ver cuando te lavas la cara. Ya sabes lo que dice la gente, nunca falta un roto para un descosido… ¡Demonios, a ver si así nos chupamos una buena breva!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker