La taberna
La taberna ¡Cuántos engorros! ¿De qué le servía darle tantas vueltas y calentarse tanto la cabeza? ¡Si al menos pudiera dormir! Pero aquel infecto barracón la tenía preocupada. El señor Marescot, el propietario, había ido en persona el día antes para comunicarles que les echaría a la calle si al cabo de una semana todavía no habían pagado los dos alquileres atrasados. ¡Pues si les echaba no estarían mucho peor en la calle! ¡Había que ver, el muy cerdo subía con su abrigo y sus guantes de lana a hablarles de alquileres como si ellos tuvieran escondida en alguna parte una bolsa llena de dinero! ¡Mal rayo le parta! ¡Antes de darle algo a semejante rufián tenía que pensar en sí misma, en cómo llenarse el buche! ¡De veras que ese gordinflón era un desalmado, y ella se lo pasaba por donde sabía, y bien que lo dejaría! Era igual de bruto que Coupeau, que no podía volver a casa sin zurrarle la badana; se lo pasaba por el mismo sitio que al propietario. Aquel sitio lo debía tener ahora muy reluciente, pues se pasaba por él a todo quisque, hubiera querido restregarse por él a la vida y al mundo. Se estaba convirtiendo en un verdadero granero de puñetazos. Coupeau tenía un garrote al que llamaba el abanico de la burra; y había que ver cómo abanicaba a su parienta, ¡unas terribles palizas de las que salía sudando a mares! Ella tampoco era manca, mordía y arañaba. Se molían a golpes uno al otro en la habitación vacía, engañando así el hambre. Y al final se reía de las tundas como de todo lo demás. Por más que Coupeau se emborrachara durante semanas enteras, fuera de taberna en taberna durante meses y llegara a casa enloquecido y queriendo machacarla, ella se había acostumbrado, le parecía sólo cargante. Y esos días era cuando se lo pasaba por el trasero. ¡Sí, por el trasero, al cerdo de su marido!, ¡por el trasero, a los Lorilleux, a los Boche y a los Poisson!, ¡por el trasero, al barrio entero por despreciarla! Y hacía lo mismo con todo París, con un gesto de indiferencia, sintiéndose feliz y vengada de pasárselo por ahí.