Nana
Nana —¡Oh! —exclamó Tatán Néné asombrada—. ¿Por qué echan champaña en el piano?
—¿Cómo? ¿Pero tú no sabes eso? —respondió Labordette con mucha seriedad—. No hay nada tan bueno como el champaña para los pianos. Suenan mucho mejor.
—Ah… —murmuró Tatán Néné convencida.
Y como se le rieron, se enfadó. ¿Qué iba a saber ella de esas cosas?
Decididamente aquello empeoraba. La noche amenazaba con terminar mal. En un rincón, MarÃa Blond se habÃa enzarzado con Lea de Horn, a la que acusaba de acostarse con tipos que no tenÃan dinero, y de palabras muy del arroyo llegaron a los arañazos. Y Lucy, que era fea, las tranquilizó diciéndoles que unos rasguños en la cara no significaban nada, que lo que importaba era tener buena figura.