Nana

Nana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En el aposento vacío quedaba Vandeuvres, solo, con el señor condecorado que recitó el Sacrificio de Abrahám, los dos clavados a la mesa de juego, sin saber dónde estaban ni viendo que era de día; Blanche mientras, decidió acostarse en un sofá, queriendo dormir.

—¿Estás ahí, Blanche? —gritó Nana—. Vamos a beber leche, querida… Ven con nosotros; a Vandeuvres lo tendrás aquí cuando volvamos.

Blanche se levantó perezosamente. La cara congestionada del banquero palideció de contrariedad ante la idea de llevarse a aquella gordinflona que sólo serviría para molestarle. Pero las dos mujeres lo tenían cogido, y repetían:

—Queremos que la ordeñen delante de nosotras.







👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker