Nana

Nana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sólo Mignon estrechó la mano que ella alargaba. Y Nana siguió su camino, majestuosamente, seguida por su camarera, quien, pisándole los talones, se agachaba para arreglarle los pliegues de la falda. Luego detrás de la camarera y cerrando el cortejo, marchaba Satin, procurando darse aires de gran personaje y aburriéndose a rabiar.

—¿Y Steiner? —preguntó bruscamente Mignon.

—El señor Steiner se fue ayer a Loiret —dijo Barillot, que volvía al escenario—. Creo que va a comprar por allí una finca.

—Ah, sí; ya sé: la finca para Nana.









👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker