Nana

Nana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Muffat estaba solo en la acera. Su Alteza acababa de hacer subir a Nana en su coche. El marqués se había marchado detrás de Satin y su figurante, excitado, conformándose con seguir a los dos viciosos, con la vaga esperanza de alguna satisfacción.

Muffat quiso regresar a pie. Dentro de él había cesado todo combate. Una ola de vida nueva anegaba sus ideas y sus creencias de cuarenta años. Mientras recorría los bulevares, el rodar de los últimos coches le ensordecía con el nombre de Nana, los mecheros de gas hacían bailar ante sus ojos las desnudeces, los brazos flexibles, los hombros blancos de Nana, y sentía que ella le poseía, y habría renegado de todo, vendido todo, por tenerla una hora aquella misma noche.

Era su juventud que al fin despertaba, una pubertad glotona de adolescente, quemándole de repente en su frialdad de católico y en su dignidad de hombre maduro.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker