Nana
Nana —¡Vaya intriga! Todo eso no ha sido más que celos. ¡Ah, si supiesen lo que me importan! ¿Acaso los necesito ahora? Mira, me juego cien luises a que todos esos que se han reído, me los traigo aquí y lamen el suelo que piso. ¡Sí, voy a darle la gran señora a tu París!